El nuevo Colt es el primer producto que Mitsubishi lanza al mercado desde su alianza con DaimlerChrysler. Enmarcado dentro del segmento B, se puede describir como un monovolumen compacto que incorpora en sus 3,87 metros de largo algunos rasgos del nuevo smart forfour. La versión europea del Colt difiere bastante tanto en chasis como en motor como en equipamiento e interiores del que se comercializa en Japón desde noviembre de 2002. Esta diferenciación se orienta claramente a las ventas, pues creando un modelo específico para el mercado europeo se espera una mayor aceptación y que, finalmente, el nuevo Mitsubishi Colt sea una de las principales bazas en la vuelta a los beneficios de Mitsubishi.
En el exterior del nuevo Colt destaca un frontal aerodinámico, en el que la configuración de los cuadros ópticos es realmente llamativa, en forma de lágrima. Notable, también, su parabrisas inclinado que se recoge hacia el interior del habitáculo, contrastando con la parte trasera, que es es plana de arriba a abajo.
Sus 1,55 metros de alto y sus 3,87 de largo hacen perfectamente compatible la amplitud para el pasaje, y el espacio para la carga. Para las piernas de los ocupantes queda un espacio libre de 1,750 mm. Además, los asientos traseros pueden abatirse o extraerse por completo, hasta alcanzar los 650 litros de capacidad de carga, y van situados en una posición más elevada que los delanteros para facilitar la visión de sus ocupantes.
Por lo demás, su interior no destaca especialmente por su capacidad de colocar pequeños obejtos, pero se pueden repartir adecuadamente en una guantera refrigerada, bandejas y otros huecos. La instrumentación es sencilla y de fácil lectura: tres relojes independientes agrupados en un mismo marco y los elementos de audio, climatización e información en la consola central.
El nuevo Colt se presenta con tres motores de gasolina, entre los cuales el 1.3 litros de 95 CV puede ser el referente por su bajo consumo y adecuadas prestaciones: a una velocidad estándar de crucero no consume por encima de los 7 litros a los 100 km.
A los mandos de esta versión podemos observar que el vehículo marcha bien sobre las 4.000 revoluciones, acelerando y recuperando con holgura. Por encima de este registro se empieza a notar el ruido en el interior y por debajo el coche se muestra más perezoso. En ciudad es un coche ágil y cómodo, mientras que en carretera es necesario estar prevenido en los pasos por curvas muy cerradas, pues tira levemente del tren trasero. Sin embargo, con la ayuda de un control de estabilidad, que es opcional, este es un problema menor.
La posición al volante es muy cómoda y la dirección asistida electrónica es suficiente. Por otro lado, el tacto y el engranaje de la palanca de cambios es preciso. Quizá en equipamiento ande un poco escaso, tanto en seguridad (airbag frontales y laterales, ABS con EDB, cinturones delanteros con pretensores) como en confort (ordenador, cierre centralizado, apertura con mando a distancia, aire acondicionado), pero este es un modelo enfocado hacia un público más juvenil, como se puede ver, por ejemplo, en las combinaciones de colores de su diseño, y por tanto el precio final es uno de los factores determinantes.
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