La oferta de berlinas medias estáprácticamente dominada por los fabricantes alemanas, con unaexcepción, la firmada por Jaguar como alternativa británica, que consu X-Type lucha frente a una consolidada gama continental.
El X-Type forma una familia que acaba de ser completada con elprimer motor diesel de la historia de la marca británica de cochesde lujo y que en breve será ampliada con una carrocería familiar owagon, también la primera de su historia.
La versión analizada en esta ocasión es la equipada con el motorde mayores prestaciones de la gama, el 3.0 de seis cilindros en uvecapaz de una suave y silenciosa entrega de 231 caballos, atributosésos que son consustanciales a la marca.
En términos estéticos, el X-Type es una berlina preciosista querecoge en un volumen muy compacto los rasgos clásicos y elegantesmodelados en las berlinas del tipo XJ. La reducción de medidas eneste caso, proporcionan al coche un aspecto musculoso y, a la vez,deportivo.
La habitabilidad del X-Type corresponde a la de una berlina deeste segmento, si bien en la parte trasera, como en sus competidoresdirectos, no es un prodigio de espacio para los pasajeros. Elmaletero, sin embargo, ofrece un generoso espacio para el equipaje.
El diseño del interior y los acabados, también a semejanza delXJ, son una interpretación británica del lujo, aunque a menor escalaque en el modelo superior, que colma elevadas exigencias. Elhabitáculo es confortable, con un asiento para el conductor quepermite el reglaje electrónico con ocho ajustes.
El coche puede ir equipado con un sistema de navegación y controlde climatización y equipo multimedia a través de una gran pantallade color que puede ser accionada de manera táctil, un avanzadosistema que ahorra distracciones en el manejo de los equipos y,consecuentemente, mejora la atención sobre la conducción
En el apartado mecánico, esta versión X-Type se distingue por unsistema de tracción a las cuatro ruedas, cuyo funcionamiento encondiciones normales reparte el 40 por ciento de la tracción en eleje delantero y el 60 restante al eje trasero, situación que puedeinvertirse cuando las condiciones deslizantes, por ejemplo sobrehielo, son extremas.
La dosis extra de seguridad que aporta la tracción integral sesuma a una arquitectura de suspensiones específica para esta versiónSport, la más deportiva de la gama, algo más firme que la montada enversiones convencionales, y al sistema de control dinámico, dereglaje suave, que neutraliza las inclinaciones de la carrocería encurva.
El 3.0 V6 está gestionado por una caja manual de cincovelocidades de accionamiento agradable, pero que no logra todo elrendimiento del que es capaz el propulsor, que mejoraría con una deseis relaciones, ya prevista por el fabricante a medio plazo.
El motor es extremadamente silencioso y suave en la entrega demovimiento, además de elástico, lo que permite y favorece unautilización deportiva del coche. En este terreno no defrauda, apesar de las limitaciones que impone este tipo de turismos.
Con un rodar muy confortable sobre autovías o autovías, inclusode pésimos firmes como los españoles, el comportamiento en curva deeste X-Type muestra tendencia subviradora, al negar la entrada en latrazada, en el caso de forzar el ritmo de conducción, aunque basta”ahuecar” o aliviar la marcha para que el coche encuentre el sitio.
Estamos ante un coche equilibrado, de nivel, que, por otra parte,cuenta con algunos detractores que los equiparan con el Ford Mondeo,del que comparte plataforma y algunos elementos, pero en este casoestán montados por la ingeniería de Jaguar y ello marca ladiferencia.
Baste recordar, por ejemplo, que un Audi A3, un Volkswagen Golf yun Seat León, son la misma cosa y no por ello se malogra lareputación de ninguno de ellos. El Jaguar tiene de mérito que es uncoche de lujo, bien hecho, que ha sido puesto al “alcance de lamano”, aunque no esta versión, precisamente, por tratarse del techode gama.