MUSKETIER RCZ
Cuando Peugeot presentó en el Salón de Francfort de 2007 su prototipo 308 RCZ, la reacción de público y prensa fue clara: ¡Tienen que fabricarlo! Normal.
Basado en el 308, lo franceses proponían un apetitoso y afilado coupé 2+2, con proporciones irresistibles y techo con doble abultamiento y zaga al estilo Zagato. De hecho, se podría decir que era la reinterpretación que hacía Peugeot del Audi TT.
Luego todo fue muy rápido. Medio año más tarde, Peugeot comunicaba en el Salón de Ginebra: “¡Lo fabricaremos! ” Dos años más tarde, el RCZ, fabricado en Magna Steyr, Austria, estaba en el mercado, y ganaba en 2010 el Red hot design award por su irresistible vestimenta.
Así, se acercaba a diseños como el del Honda Accord Tourer, que también lo gano en su día.
Y desde luego que ganó con todo el derecho: es musculoso, pero no excesivo, las líneas laterales con su marcado arco del techo en aluminio expresan dinamismo. Y una trasera así no se ve todos los días.
Lamentablemente no creemos que puedas encontrarlo en ninguna web de coches de segunda mano. Desde un punto de vista deportivo, el RCZ de serie es más bien un coche para todos los días, con buen confort pero sin ambiciones de hacer el mejor tiempo en un circuito, que convence por su agradable calidad de rodadura en viajes largos, y además aporta una porción de diversión cuando te enfrentas a un tramo por carreteras de montaña.
La motorización más potente ofrece 200 CV que extrae de un cuatro cilindros. Sería maravilloso poder decir que tiene propulsión trasera, pero no. La potencia se manda al eje delantero y logra prestaciones notables: 7,1 segundos de 0 a 100 km/h; los 200 km/h los hace en 29.
Por supuesto, tiene potencial para soportar más caballos y esto es lo que han hecho los preparadores Musketier e Irmscher. A este último quizá le conocerás más por sus preparaciones de Opel, pero se atreven también con Peugeot. Introduce retoques en la electrónica para lograr 30 CV extra. A su vez, Musketier lo estira un poco más hasta los 240 CV. Tras la cura de potencia, el par motor pasa de los 275 Nm de serie a 320 en el Irmscher, mientras que el Musketier llega a 357. Irmscher cobra 699 euros por la potenciación y su rival 899.
Estos valores demuestran que ambas preparaciones se diferencian, pero no solo en prestaciones. Si Irmscher modifica también la carrocería y optimiza el chasis, Musketier opta por un tarado de suspensión mucho más rígido y, digámoslo así, le da un toque radical a su aspecto. Dos caminos diferentes, con un mismo objetivo: llevar la diversión de conducción del RCZ de serie a cotas más altas.

