Llega a España, totalmente cambiada, la nueva versión del Mitsubishi Colt, un modelo que en las generaciones anteriores había tenido una desigual aceptación en el mercado español y que, incluso durante algunos años, desapareció de los catálogos de la firma japonesa, ahora controlada por el Grupo DainmlerChrysler.
El nuevo Colt, por cambiar, ha cambiado hasta de segmento. Se le puede incardinar entre los urbanos a los que ha pertenecido por historia y por tradición, pero las necesidades de mercado se imponen y en su radical metamorfosis llega como un representante más de los monovolumenes pequeños que tan buen comportamiento empiezan a tener en los ránking de ventas. Buenos ejemplos hay de ello.
En el pasado las líneas del Colt se asemejaban mucho a un hatchback (cola cortada) muy resultón, de trazos nada exagerados. La actual versión recoge muchos elementos de vanguardia en su diseño como un frontal muy llamativo en el que resalta la configuración de los cuadros ópticos en forma de mirada felina. Se acompaña de un capó abombado con angulosidades pronunciadas. La parte trasera es cortante y dominada por un portón en caída libre de arriba a abajo, flanqueado por la líneas de pilotos a ambos lados. Comparado con su competencia, es el que más elementos originales trae en su diseño y el que a la larga resulta mas seductor.
Por si alguna duda quedaba con sus señas externas, la entrada en el coche corrobora de plano que estamos ante un monovolumen. La altura (1,55 metros) facilita un acceso de primera. Luego en sus 3,87 metros de largo compagina amplitud para el pasaje y funcionalidad para la carga. La primera viene dada por unos asientos bien distribuidos, de banqueta muy larga que facilitan la comodidad, y por una panorámica algo elevada que faculta una muy buena visión en cualquier orientación. El reparto de la carga tiene como punto de partida un maletero pequeño, pero fácilmente adaptable en cuanto a capacidad gracias a unas guías en el suelo que permiten adelantar o retrasar los asientos traseros hasta en quince centímetros o bien abatiendo los respaldos para conseguir superficie añadida. Con todas estas operaciones se puede pasar de los 220 hasta los 650 litros de capacidad. Los pequeños objetos pueden repartirse en una guantera refrigerada, bandejas y otros huecos repartidos por el interior.
El nuevo Colt se presenta bajo tres niveles de equipamiento. La unidad de prueba (Invite) se corresponde con un equipamiento intermedio, en el que abundan componentes muy atrayentes para ampliar la gama de clientes de este modelo. Hay una combinación de colores que resulta grata a la vista. La instrumentación se apunta a la moda de los tres relojes independientes, pero agrupados bajo un mismo marco, fácilmente legibles, mientras que en la consola central se combinan los elementos audio, de climatización y de información a través de una pantalla que resulta de difícil lectura.
El Colt parte con tres motores de gasolina. La versión multiválvulas de 1.3 litros y 95 CV es la destinada a convertirse en el referente de este ciclo, porque compagina muy bien el elemento del consumo con el de otras prestaciones. Llamativo, por lo agradable, resulta lo contenido del gasto de carburante. En prueba no se fue por encima de los siete litros, lo que a depósito lleno (47 litros) le da una autonomía muy próxima a los 700 kilómetros.
En marcha, este coche precisa de una subida de vueltas hasta llegar a las 4.000 revoluciones. De ahí en adelante es donde mejor se le exprime y es el régimen de giro que mejor responde a los requerimientos del conductor, tanto en recuperaciones como en aceleraciones. Por debajo de ese registro es un coche premioso, de respuestas lentas y de obligado recurso al accionamiento de palanca. Sin embargo, cogida la velocidad de régimen su comportamiento es muy uniforme y mantiene con holgura y muy sobrado la velocidad máxima legal. La subida de revoluciones trae consigo un molesto incremento del ruido en cabina.
La configuración del nuevo Colt le lastra en un aspecto tan importante como la estabilidad del coche. No llega a ser peligroso, pues es fácilmente controlable, eso sí, con la inestimable ayuda de un control de estabilidad que es opcional. En pasos de curvas muy cerradas tiende muy levemente a tirar del tren trasero, pero insisto corrige fácilmente con un suave movimiento de volante. Basta con estar mínimamente prevenido.
Si en carretera plasma estos pequeños defectos, es necesario apelar también al agilísimo comportamiento que tiene en ciudad y la soltura con que maniobra en los cambios de carril y, sobre todo, en los aparcamientos.
La ergonomía del coche es, por lo general, muy buena. El acceso al volante permite mantener una posición muy cómoda, pero la dirección se percibe algo dura, pese a su asistencia electrónica. Otro tanto puede decirse de la palanca de cambios, pero el tacto y el engranaje es áspero, aunque, de ninguna manera, impreciso. Otro elemento de seguridad esencial como los frenos cumplen su función con eficacia y sin calentamientos.
El precio se ajusta a la media del segmento y en equipamiento de serie, tanto en el plano de la seguridad (sacos de aire frontales y laterales, ABS con EBD y cinturones delanteros con pretensores) como en el del confort (ordenador, cierre centralizado, apertura de puertas con mando a distancia, aire acondicionado…), lleva lo justo. Se echa en falta los testigos de las luces y de la temperatura. Con todo, este nuevo, radicalmente nuevo, Colt ganará adeptos entre un público juvenil que no renuncia a la frescura de un diseño y que, al mismo tiempo, demanda la necesaria practicidad para atender a sus horas de ocio.
Autoescuela para hacer test de autoescuela o buscar autoescuela en tu provincia o sacarte el carnet de conducir por libre.

