Maserati Gran Turismo MC Stradale
Con 1.670 kilos de peso, la versión MC Stradale es la más radicai de la marca, aunque curiosamente no es la más potente. Esta maravilla ‘circuitera’ monta un motor V8 con los genes de Ferrari y,., ¡también sirve en la vida real! (más o menos)
El modo Race del Gran Turismo MC Stradale es difícil de explicar con palabras: el cambio de accionamiento manual con levas de carbono, los golpes en la espina dorsal al pasar de una relación a otra (según la marca, cambia de una marcha a otra en 60 milisegundos) y el sonido… es como de otro mundo.
Del mundo de la competición, se entiende.
Si vas a 2.000 vueltas por ciudad no habrá peatón que no busque de dónde procede semejante estruendo. Pero lo bueno no aparece cuando aceleras; lo mejor está sin duda cuando levantas el pie del acelerador y el V8 retiene.
Escuchas un petardeo tan adictivo que te darás cuenta de que vas a tirones solo para escucharlo. Y mejor no te digo lo que pasa en los túneles…
Y sin embargo, este coche-casi-de-carre-ras te lo pone fácil si quieres ir tranquilo. El modo Auto hace inserciones algo más cómodas y es el único de los tres modos (junto con Sport y el propio Race) que permite que te olvides de subir o bajar de marcha. El tiempo de cambio se alarga hasta los 200 milisegundos, pasas a una relación superior entre las 2.500 y las 3.000 vueltas y a 100 km/h ya ha metido sexta. No es nada radical y la sensación que tienes es de que vas en un Citroen C4 Picasso con cambio CMP: entre marchas se produce un vacío de potencia que hace que vayas moviendo la cabeza como si dijeras sí a todo.
Y eso me hace pensar que quizá sea una artimaña de los ingenieros, ya que es imposible negarle nada al MC Stradale. Un coche hecho para correr, con ADN de carreras en la sangre.
