La industria japonesa tiene su particularforma de entender el automóvil deportivo, entre el buen hacereuropeo, especialmente italiano, y el sentido de lo razonable queaporta su cultura, una mezcla trasladada por Honda a su último NSX,sometido al último remozado antes de su relevo por algo de aspectoaún más agresivo, a tenor de lo visto en el último Salón de Tokio.
El Honda NSX lleva en el mercado desde de finales de 1990 y pararesistir este último tramo los diseñadores de la marca japonesa hanreforzado la imagen deportiva del NSX con líneas algo más tensas quelas de la versión antecesora y los grupos de luces delanteros aldescubierto y transparente como principales características paraesta nueva etapa.
En lo demás, la estética básica del deportivo ha quedadoprácticamente como estaba, salvo nuevas llantas y retoques endefensa y faldones.
La estética básica también incluye el diseño del interior,caracterizado por una fuerte inclinación de la consola central haciael túnel de transmisión. Recuerda al histórico Chevrolet Corvette.
La baja posición del salpicadero y una generosa superficieacristalada generan, por un lado, mucha luminosidad, y, por otro,una fuerte sensación de ir rozando el suelo. El volante queda algobajo para conductores de mucha talla. El espacio es amplio para losdos ocupantes, que, por otra parte, dispone de una bandeja de sólode 150 litros como todo espacio para el equipaje.
Al margen del dibujo y los espacios marcados por los diseñadores,el NSX es una obra de ingeniería que empieza por ser el primer cochedel mundo, en serie, construido íntegramente en aluminio, unmaterial con el que consigue máxima rigidez y menor peso, y en estaevolución una nueva aleación que aumenta un 40 por ciento laresistencia respecto a su antecesor
En este punto se ha trabajado en las puertas, alerón, capó yportón del maletero, y todo ello para compensar el incremento depeso de la nueva transmisión y el aumento del tamaño de los frenos.
El motor es nuevo, una evolución del anterior, con algo más decilindrada, 3.2 frente a los 3.0 litros de antes, y más potencia,280 caballos ante los 270 del anterior. Y ello gestionado por unacaja de seis velocidades, de recorridos cortos, que exprime bien elpotencial del motor.
La cifra de potencia, que parece no corresponder con la imagendel coche, es, sin embargo, más que suficiente para descargaradrenalina y disfrutar de un deportivo de los de raza. El sonido delmotor adorna el tono deportivo que envuelve a este NSX.
El motor sube de revoluciones con mucha rapidez y el cambiopermite un rápido engranaje de relaciones. Una delicia para elamante de estos coches de elite en prestaciones.
Honda ya nos tiene acostumbrados a sus elevados regímenes de giroy éste no es una excepción. El V6 del NSX trabaja con muchísimaeficiencia a partir de las 6.000 vueltas, lo que, ya es sabido,tiene como contrapunto una mala digestión de la rodadura en eltráfico urbano
La arquitectura del chasis, las suspensiones y las ayudaselectrónicas, hace que el coche sea fácil de conducir y de hacer consoltura unos pasos por curva a los que es difícil atreverse conotros deportivos.
La dirección, de asistencia eléctrica, ayuda a mantener fino eltrazo, aunque hay que tomarse un tiempo para habituarse a lasensibilidad del sistema.
Los frenos, de nueva factura, más resistentes al desgaste y aluso intensivo, ayudan, igualmente, en la conducción rápida. Permitenaprovechar mejor las vertiginosas llegadas a curva.
Con las ayudas electrónicas, el comportamiento del coche esneutro, sin dominio de ninguno de los dos ejes, y, con la ayudasdesconectadas, el asunto toma otra naturaleza, porque entonces entraen juego el eje trasero, el de la propulsión, mucho más vivo en esetrance. Basta con mimar el acelerador y desahogar la salida delcoche en los fuertes apoyos en curva para tener controladas lasganas de esa parte de jugarnos alguna. Cuidado con el agua.
En general, el NSX es un coche de respuestas secas ycontundentes. La amortiguación castiga en viajes largos y enconducción deportiva las reacciones que pueden llegar a ser sin elmimo adecuado.
Este deportivo, que algunos consideran el Ferrari japonés, tieneuna difícil clasificación en el mercado, desde el punto de vistacomparativo, porque está a medio camino entre los coupés de últimageneración, asequibles en potencias y precios, y los que puedencalificarse de alta gama, de Porshce hacia arriba, con pocoscaballos más y precios astronómicos, aunque el NSX no hace gala,precisamente, de contención en el precio.
Autoescuela para hacer test de autoescuela o buscar autoescuela en tu provincia o sacarte el carnet de conducir por libre.

