La mentalidad que hoy se tiene sobre el automóvil parece tener un final, el que ha marcado la necesidad debuscar alternativas para cumplir con las máximas del desarrollo sostenible, inducidas por el final previsto del petróleo y lacontaminación medioambiental, y un nuevo principio, un juego para laconducción limpia.
En esta clave está uno de los últimos productos facturados porHonda, el segundo híbrido (motor de gasolina y eléctrico) del mundoy, por lo tanto, un coche histórico. Es el Honda Civic IMA.
Como paso intermedio hasta la llegada de la que parece latecnología del futuro, basada en el hidrógeno y la pila decombustible, las soluciones híbridas empiezan a tomar cuerpo,primero Toyota y ahora Honda, aunque ésta última marca con distintasolución final.
El híbrido IMA (Integrated Motor Assist) ha sido resuelta en la arquitectura de carrocería de 4 puerta del Civic, una novedad en elmercado europeo, con aspecto distinto a los de 3 y 5 puertas,marcado por unos grupos de luces delanteros no tan corpulentos yalgo más alargados y un perfil tradicional de tres volúmenes queresulta agradable.
En el interior, las cosas también son distintas, muy distintas,empezando por el salpicadero, que no leva integrada la palanca decambios, porque en el IMA emerge del suelo, de geometría plana.Relojes y consola central también son distintos al mantienen unarquitectura recta.
La ergonomía del habitáculo es confortable para todos susocupantes. En la parte delantera las posiciones son cómodas y en lade atrás suficiente espacio para tres personas, gracias, en buenaparte, al piso plano.
Pero la auténtica esencia de este Civic no está ni en su diseñoni en su ergonomía interior, está en la ingeniería motriz, basada enun motor de combustión interna de tan sólo 1,3 litros, al que se leha unido un estrecho motor eléctrico.
Este motor eléctrico ha situado entre el bloque de explosión y latransmisión, y ello con la finalidad de asistir al motor de gasolinaen las aceleraciones, por ser éste el proceso de rodadura que máscontamina y más combustible consume.
El motor eléctrico es alimentado por un bloque de bateríasubicado en el respaldo del asiento trasero, lo que resta algo decapacidad al maletero.
El sistema funciona de la siguiente manera. En las aceleraciones,dependiendo de la demanda del acelerador, se pone en funcionamientopara satisfacer la solicitud de energía, proceso que se inviertecuando se hacen reducciones de marcha, momentos en los que seconvierte en generador para la recarga de las baterías.
Para completar el sistema, Honda ha dotado al IMA de la función”stop an go”, parada y arranque al ralentí mientras, por ejemplo, seespera ante un semáforo, otros de los momentos de mayo consumo ycontaminación.
Prada y arranque son acciones muy suaves en este Civic, casiimperceptibles, primero por la suavidad de accionamiento y, segundo,por la extraordinaria baja sonoridad del motor, una condición quemantiene a cualquier régimen de marcha y que suele ser un atributode Honda en la mayoría de sus turismos.
En el salpicadero, una esfera de fácil interpretación nos irádiciendo cuando hay consumo de batería, cuando se recarga, el nivelde combustible y el estado de carga del panel de baterías. En elextremos opuesto un pequeño diodo de color verde nos avisa cuando elmotor para, al pisar el embrague y desengranar la marca, y, a lainversa, cuando reemprende el funcionamiento.
La manera de funcionar del sistema nos invita a jugar para lograrel mayor ahorro posible de combustible, ya que, además, en elengranado de marchas, otra luz nos indica el mejor momento de pasara una marcha más larga.
En la prueba dinámica a la que ha sido sometido el Civic IMA, conrecorridos mixtos -urbanos y carretera-, con predominio de losurbanos y suburbanos, ha sido difícil bajar de los 6,6 litros demedia, cuando el fabricante anuncia para esa media 4,9 litros.
Con todo, puede considerarse un buen registro sin que llegue a laeficiencia del Toyota Prius, el primer híbrido en salir al mercado,que utiliza una ingeniería que permite circular únicamente con elmotor eléctrico y la energía de las baterías. Lo que sí haconseguido el Honda es una significativa reducción de emisiones.
El Civic IMA es una berlina de corte familiar de poco peso que semueve con soltura a la que no se puede pedir comportamientosdeportivos, porque emplea su tiempo en alcanzar sus ritmos decrucero.
Sin embargo, la combinación del chasis y las suspensiones vasobrado para admitir apoyos e inercias mayores de las que generaríaun conductor normal. La suspensión exhibe una rodadura silenciosaque absorbe con mucha eficiencia la vibración que genera un pisoirregular.
Frente a un Toyota Prius caro, el Honda IMA tiene fijado unprecio algo más atrayente, a tenor de la tecnología utilizada. Soncasi 22.000 euros. El tránsito a las propulsiones limpias empieza asonar mejor.
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