Fruto de su política agresiva, ofrecer más coche por el mismo precio, la marca coreana continúa en esta línea con la tercera generación del Nubira, de generosa amplitud y una relación equipamiento/precio que lo sitúan como una opción muy atractiva de cara al comprador.
La marca integrada en el grupo General Motors recurre de nuevo al estudio de diseño de Pininfarina para la estética de este sedán. El resultado es una imagen moderna y dinámica, con clara tendencia al coupé, a pesar de contar con cuatro puertas.
Las estilizadas líneas se han logrado gracias a la forma de cuña de su capó delantero, su acentuada línea de cintura, el deslizamiento de la línea del techo hasta el maletero y los prominentes pasos de rueda, que otorgan al conjunto un aspecto sólido y robusto.
Su longitud, de 4,50 metros, lo convierte en una de las berlinas compactas más largas de su segmento, sin renunciar a un mayor dinamismo que su predecesor, gracias a una anchura de 1,48 metros y una altura relativamente escasa, de 1,44 metros.
En el interior encontramos amplitud, tanto en las plazas delanteras como en las traseras, debido al mencionado aumento de longitud y de la batalla entre ejes (2,60 metros). No podemos obviar el maletero. Con 405 litros de capacidad, se muestra acorde al tamaño del vehículo, con una alta boca de carga.
La posición al volante es confortable, gracias a la regulación en profundidad y altura del volante y al ajuste en altura del asiento del conductor, así como del respaldo y de la banqueta. Cómodo y habitable, el coche cuenta con numerosos huecos portaobjetos: posavasos en la consola central y guanteras en las puertas o un bolsillo situado en el lateral del asiento del pasajero delantero, entre otros.
Soltura en autovías
La planta motriz que mueve esta unidad de pruebas es un tetracilíndrico con 1.598 c.c., que desarrolla una potencia de 109 CV a 5.800 rpm, lo que genera unas prestaciones aceptables para un vehículo de su tamaño y peso (1.265 kg). Así, es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 10,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 187 km/h.
Dicha mecánica mueve con soltura el Nubira en carreteras abiertas, autopistas o autovías, y aporta lo mejor de sí misma en velocidades de crucero a buen ritmo, aunque es algo perezosa en la zona baja del cuentavueltas.
La caja de cambios de cinco velocidades tiene un correcto funcionamiento, aunque con unos desarrollos demasiado largos y unas recuperaciones en quinta velocidad más largas de lo que sería deseable.
El consumo medio anunciado por la marca se presentaba en torno a los 7,1 litros a los 100, una cifra que se situaba en torno a los 8,5 litros de media a lo largo de nuestro recorrido, en el que combinamos carreteras comarcales con autovías y ciudad.
El confort, la prioridad

