Concesionario de coches DAEWOO
La etapa de Daewoo integrada en el grupo General Motors está ya en las carreteras con la atractiva forma del Lacetti, un coche totalmente nuevo que luchará en el competido segmento de los automóviles compactos con argumentos sólidos como su amplitud, su comodidad y sus competitivos precios.
Los diseñadores que dirige Giugiaro en el estudio italiano de Italdesign cumplieron el encargo de Daewoo de dibujar un coche fino, elegante, de aspecto ligero y musculoso a la vez, aunque alguien habrá que lo considere al límite de lo insípido por su sencillez.
Aunque mide más de cuatro metros, su escasa altura (1,44 metros) y su anchura (1,72) le dan una apariencia deportiva a la que se suman unos pasos de rueda muy marcados y una cintura ascendente que concluye en unos grupos ópticos posteriores con aire de familia y semblante moderno. Y por si faltara algo, una cierta evocación al nuevo Opel Astra, como si el patrón General Motors diera consignas a sus marcas filiales en cuanto a estilo.
Es el frente del Lacetti el ángulo menos original, a fuerza de buscar aerodinámica y un perfil afilado que tiene su gracia desde el interior del coche, porque su visibilidad es muy buena y carece de ruidos aerodinámicos importantes.
Una vez que queda claro que el Lacetti es bonito, moderno, agradable y casi femenino, queda por destacar el interior, donde los elogios son mucho mayores y unánimes por lo que ofrece de amplitud, por la comodidad de casi todas sus plazas y por la deportividad de su diseño.
La escasa altura y la anchura se traducen en el interior del Lacetti en un coche muy cómodo de conducir, con una excelente posición -gracias también a los múltiples reglajes de asiento y volante- y un desahogo general que agrega confort a sus pasajeros.
El cuadro de mandos está presidido por los círculos definidos por las cuatro salidas de aire y los tres relojes de velocidad, cuentavueltas y termómetro y combustible, con un vistoso efecto de relieve producido al estar el reloj central superpuesto a los otros dos y enmarcado en un aro cromado.
Si son parabienes los apartados del diseño, no lo son tanto los correspondientes al funcionamiento, con un motor de 1,8 litros y 122 caballos que se muestra más bien perezoso y al que cuesta subir en el cuentavueltas para llegar a unas prestaciones favorecidas sin duda por el escaso peso del coche, aunque con unas cifras de consumo sólo correctas (7,5 litros cada 100 kilómetros).
Todo esto sucede, además, con elevado ruido del propulsor, lo único que turba la buena calidad de rodadura de un coche sobrado en cuanto a suspensión y comportamiento para lo que da el motor, ya que se tiene bien, con un paso por curva muy decente y una dirección algo nerviosa a la que uno se acostumbra rápido.
Aunque Daewoo asegura que las versiones para Europa han sido calibradas en el Reino Unido por las mayores exigencias de los europeos en cuanto a suspensión, en realidad sigue siendo más blando que otros coches de la competencia, lo que redunda en el confort siempre y cuando la carretera esté recién asfaltada y las curvas sean de radio amplio.
La mejora en los acabados es muy notable a pesar de ser un coche totalmente nuevo, y supone un avance de la nueva vida de Daewoo en el seno de GM, que se ve ha impuesto criterios de comodidad, facilidad de conducción y economía por encima de otros parámetros de fabricación.
Dado que el Lacetti lleva todos los elementos de seguridad considerados hoy imprescindibles tanto en frenos como en suspensión y en sistemas pasivos, más detalles de confort y lujo propios de coches de gamas superiores, por unos espléndidos 16.200 euros, estamos ante una opción de compra especialmente recomendable.
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