De casta le viene al galgo. Audi-Volkswagen quiere, y sobre todo puede, hacerse un hueco muy importante entre los pequeños compactos de ciudad. Y para ello ha apostado sobre seguro, lanzando al mercado un utilitario turbodiésel de bajo consumo e indudables prestaciones que sigue los pasos de su hermano mayor, el Golf. De su mano y con inconfundibles similitudes con aquél, el Nuevo Polo TDI aporta energía y funcionalidad a un segmento en el que muchos están un poco cansados del “sota, caballo y rey”. Sus 75 CV le hacen brillar como la estrella de la gama, con un renovado equipamiento que no desmerece su comportamiento en carretera.
Al volante de este pequeño compacto, uno se lleva una grata sorpresa. Porque sorprendente resulta su enérgica respuesta tanto en carretera como en ciudad, con reacciones que dejan un tanto perplejo al más pintado.
Su renovada estética logra dar la talla para lo que se espera de un utilitario moderno: un capó más perfilado, cambios significativos tanto en el frontal como el parte trasera, faros empotrados con revestimiento de policarbonato transparente, parachoques de nuevo diseño… todo en él denota nuevos planteamientos de diseño, sin renunciar a la sobriedad y el clasicismo histórico de la enseña germana. Al fin y al cabo, el 60 por ciento de sus componentes son completamente nuevos.

El interior presenta, como no podía ser de otra manera, líneas juveniles, multicolores en la tapicería y en el cuadro de mandos, también renovado y vanguardista, con detalles elegantes y funcionales, como los instrumentos de esferas circulares con iluminación azul o incluso un posavasos y una bandeja extraíble de indudable sabor. De todas formas, no nos engañemos, estamos dentro de un Volkswagen y eso se deja notar en la parquedad de elementos superfluos.
Una vez en marcha, el Nuevo Polo TDI tampoco defrauda. A priori, sus 1,4 litros pueden hacer dudar a los más escépticos, pero recorridos los primeros 10 kilómetros, uno acaba rindiéndose a su afinada ingeniería, a la tecnología diésel más avanzada, donde los técnicos de Volkswagen siguen echando el resto.