BMW M5 2012

bmw m5

Voy al grano. El nuevo BMW  M5 es brutal, sin más. No puedo pensar en otro calificativo para un coche que es capaz de darte la vuelta al estómago cuando pisas a fondo.

Hoy, a bordo de esta bestia V8 biturbo que se asienta sobre un soberbio chasis, he recuperado una sensación que había perdido hace ya años: la de alucinar mientras me quedo pegado al asiento en plena aceleración.

Te lo aseguro, no hay nada igual en su segmento. Ni siquiera nada que se le parezca. Porque el nuevo ///M es un misil; que sepan los Audi RS, Mercedes AMG y de más rivales de ese privilegiado segmento de berlinas estratosféricas que aquí empieza un nuevo nivel.



Un nivel con el que ni siquiera podía soñar la generación anterior del M5 (E60), y eso que montaba un maravilloso V10 de 507 CV que provocaba intensos escalofríos con su brutal sonido.

El nuevo sigue otro camino, el del downsizing: utiliza el bloque V8 de 4,4 litros que ya conoces en la marca (lo utiliza desde el Serie 6 hasta el X5) y recurre a la sobrealimentación para alcanzar 560 CV de potencia y 680 Nm de par… que van SOLO a las ruedas traseras. Como debe ser.

El hecho de que haya turbo de por medio ya era conocido en los X5 M, X6 M y Serie 1 M, pero sé que seguirá levantando ampollas entre los más puristas.

Guste o no guste, el caso es que aumenta la franja de utilización del motor (ahora el par máximo está disponible a tan solo 1.500 rpm, frente a las 6.100 del V10), mejora las prestaciones y, para colmo, el consumo medio pasa de 14,8 litros cada 100 km a ¡9,9! Estos son los datos oficiales y aunque en la práctica es algo más (12,4), no deja de ser poco.

m5 bmw

También me deja con la boca abierta su forma de rodar. Si algo se le podía achacar a la generación anterior era precisamente su tendencia a subvirar cuando entrabas con ganas en una curva lenta o media. Pues bien, esto ha desaparecido por completo en el nuevo.

Por otra parte, el hecho de poder regular la dureza de la dirección y la suspensión, la respuesta del acelerador o la rapidez del cambio (DKG de doble embrague y siete velocidades) me parece una auténtica maravilla.

Todo ello de forma independiente, con su botón para cada uno, lo que permite innumerables opciones de configuración para que puedas adaptar la conducción a cada momento concreto.